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Los caballitos de juguete son de esos juguetes que nunca pasan de moda. Da igual la generación: los peques siempre quieren montar su propio pony y galopar por toda la casa. Hay opciones para todos los gustos. En esta categoría tenemos mas de 20 modelos de ponis de juguete diferentes. Sí, has leído bien. Los precios van desde 129 hasta 179 euro...
Los caballitos de juguete son de esos juguetes que nunca pasan de moda. Da igual la generación: los peques siempre quieren montar su propio pony y galopar por toda la casa. Hay opciones para todos los gustos. En esta categoría tenemos mas de 20 modelos de ponis de juguete diferentes. Sí, has leído bien. Los precios van desde 129 hasta 179 euros, dependiendo del tamaño y modelo que elijas.
Estos son los reyes de la categoría. Funcionan con el movimiento de las piernas del niño: tu peque se sienta, mueve las piernas arriba y abajo, y el pony avanza de verdad. No necesitan pilas ni enchufes, solo ganas de cabalgar por el pasillo. Lo mejor es que tienen ruedas silenciosas (tu suelo lo agradecerá) y están diseñados para usar tanto dentro como fuera de casa. Tenemos ponys marrones realistas y unicornios multicolor que brillan que da gusto verlos.
Aquí es donde la cosa se pone divertida. ¿Tu hijo o hija prefiere un unicornio rosa o dorado? ¿O quizás un león, una cebra o incluso un dinosaurio? Todos funcionan igual que los caballos tradicionales, pero con diseños que vuelven locos a los críos.
De hecho, los unicornios son los más pedidos. Normal, ¿no? Tienen ese toque que les gusta mucho a niños y niñas por igual. También tenemos una cebra que se llama Marty (sí, como la de Madagascar) y un elefante que es una pasada.
Tenemos dos tallas principales: Caballos de juguete para niños de 3 a 5 años y caballos de juguete para niños de 4 a 9 años. Ojo, porque algunos modelos solo están disponibles en talla pequeña y otros en ambas. Te recomendamos fijarte bien en las medidas antes de comprar, sobre todo si tu peque está en esa edad intermedia donde "casi casi" podría usar el mediano.
Los modelos pequeños son perfectos para empezar, aunque normalmente se recomiendan a partir de los 3 años por seguridad.
Es más sencillo de lo que parece. El niño se sienta en la silla (que es bastante cómoda, la verdad), agarra el manillar y empieza a hacer movimientos de arriba abajo con las piernas. Ese movimiento activa un mecanismo interno que hace girar las ruedas. Sin electricidad, sin complicaciones. Tenemos modelos que si son eléctricos y llevan batería de 12V, funcionan con mando, pero la mayoría de productos del catalogo son mecánicos. Los mecánicos tienen una ventaja: nunca se quedan sin batería a mitad de la diversión.
Ayudan un montón a los peques con el equilibrio y la coordinación motora. Ellos tienen que aprender a sincronizar el movimiento de piernas con la dirección del manillar, y eso es todo un ejercicio de psicomotricidad.
Además, al ser un juguete activo (nada de estar sentado mirando una pantalla), fomenta el movimiento físico. Y de paso, el juego imaginativo: hoy son vaqueros, mañana princesas en unicornio y pasado exploradores en su elefante africano.
Fíjate en el peso máximo recomendado. La mayoría aguantan hasta 50-60 kg sin problema, pero confirma según el modelo. Si tu hijo es más grande o quieres que le dure varios años, mejor un modelo mediano.
El espacio en casa importa. Estos caballitos necesitan algo de recorrido para moverse bien. Si tienes pasillo o jardín, genial. Si tu casa es más pequeña, pueden usarlos también en patios o terrazas.
Material y mantenimiento. La mayoría tienen cuerpo de peluche sobre estructura metálica. Se limpian fácil con un paño húmedo y aguantan bastante bien el trote diario (nunca mejor dicho).
Lo habitual es desde los 3 años, aunque depende del tamaño y desarrollo del niño. Los modelos pequeños son adecuados para peques de 3 a 5 años, mientras que los medianos pueden llegar hasta los 9 años o más.
Totalmente. Las ruedas son anchas y estables, y no van excesivamente rápido. Eso sí, mejor evitar escaleras y superficies muy inclinadas, ya sabes.
Con un uso normal pueden durar años. La estructura es resistente y el peluche aguanta bastante, aunque con el tiempo puede desgastarse un poco. Pero vaya, para el uso que le van a dar, la inversión merece la pena.
Sí, perfectamente. En jardín, terraza, patio... donde quieras. Solo te diríamos que no los dejes a la intemperie permanentemente porque el sol y la lluvia pueden estropear el peluche antes de tiempo.
Muy poco. Normalmente vienen casi listos, solo hay que ajustar algún detalle y ya está. Nada de montajes complicados de horas.